El VIH como signo de distinción

Despues de la 11ª Conferencia Internacioal sobre el SIDA, los científicos presentan la triterapia y la enfermedad se redefine de mortal a crónica. A partir de entonces la comundiad gay se relaja tanto ante la prevención, que en algunas comunidades aumenta considerablemnete el número de infectados, y lo más sorprendente es que algunos de estos nuevos infectados han sido por asi decirlo "a propósito", conscientes del riesgo y con toda la información necesaria para evitarlo. Barebacking y VIH tomado como signo de distinción son algunos de los nuevos postulados de quienes creen que propagar la enfermedad es la mejor forma par luchar contra ella.
Todo esto es denunciado en un espeluznante artículo que he leido en el magazine 360º y titulado "De la peur à l’abandon du «safe sex»?"/"Del temor al abandono del sexo seguro", denuncia este problema.
He traducido algunos fragmentos de este artículo (perdonad si la tradución no es demasiado buena)
El SIDA se ha vuelto invisible. Hasta tal punto que se olvida el peligro aunque cada día hay nuevas víctimas, explica el doctor Judy Auerbachd e la Foundation for Aids Research. Las empresas farmaceúticas que comercializan las triterapias participan también en dar una falsa imagen de la enfermedad, mostrando pacientes que realizan todo tipo de actividades deportivas.
«La práctica del sexo seguro, del preservativo siempre, no es una realidad» comenta Jason Riggs, de STOP AIDS Project de San Francisco.Lejos de la ausencia de protección hasta tal punto, que a veces se presenta como algo glamuroso, sexy y tentador.
Como en la edición de febrero de 1999 del magazine POZ, en la cual Tony Valenzuela, actor seropositivo, fotografiado desnudo sobre un caballo negro montado desnudo, se erige en abogado defensor del barebacking.
«A Ride on the Wilde Side», titula la publicación que agrupa testimonios de barebackers tentados o convencidos y deja entender que paralelamente al sexo seguro se ha desarrollado un forma de «contra-cultura».«Hay gays de la nueva generación que piensan que pillar el VIH es una forma de rito, de pasaje para formar parte de la comunidad», denuncia Jason Riggs.
El VIH como signo de distinción
Pero el atractivo que algunos son capaces de atribuir a la enfermedad puede ir aún más lejos. Tanto, que el VIH algunas veces es definido como un calidad a valorar del individuo portador. Como si la lucha por desdramatizar el estigma se estuviese invirtiendo de forma bastante perversa, haciendo del virus algo deseable.
Aunque parezca extraño, esta forma de «romantización» de una enfermedad no es un fenómeno nuevo. El el siglo XIX, por ejemplo, la tuberculosis llevaba asociado un signo de distinción (un signo de refinamiento por el historiador Mark Caldwell). Y es aparentemente en esta misma lógica que, en una carta abierta publicada en The Advocate en julio del año pasado, donde el controvertido periodista Andrew Sullivan, seropositivo, afirma que el VIH ha hecho de él un escritor más fuerte (...), ha mejorado su sexualidad y engrandecido su espiritualidad.
De ahi que adeptos al sexo seguro y los responsables de organismos de prevención, hayan tenido que adaptarse, revisar su estrategia y el contenido de su mensaje.
«Independientemente de nuevas tendencias como el barecacking, nos hemos dado cuenta que el hecho de poner preservativo en cada relación no atiende a ningún grupo social, a excepción de los homosexuales» observa por su parte Judy Auerbach. De este modo, si bien la exaltación del barebacking o esta tendencia absurda, que promete el VIH como garante de un sentimiento de pertenencia, queda como otra forma de cultura paralela
propia de una minoría, esto no testimonio sino de una nueva realidad.«La gente ha dejado las campañas de prevención, el miedo ha desaparecido. No podemos presentar más el preservativo como la única solución» explica Jason Riggs...
En 2004, más de 17 hombres gays o bisexuales han sido infectados en los EEUU. En el mismo año, cerca de 16.000 personas, han sucumbido a la enfermedad. En 2006 cerca de 40.000 individuos serán infectados en los EEUU.
Hace dos años aproximadamente, un amigo que vive en Berlin me habló de unas fiestas de sexo de acceso restringido y totalmente clandestinas en las que se practicaba barebacking entre personas con el VIH y personas no seropositivas. Se trataba te recibir como si de un ritual se tratase, el virus por parte de los no seropositivos y de donar el virus en el caso de los seropositivos. En principio el tema me sono a leyenda urbana pero meses después coincidiendo con un viaje pude comprobar que aquello era cierto, y no solo tuve en mi mano los flyers sino que existía una página que no os puedo mostrar porque ya no existe.
A mi personalmente todo esto me parece una horrible una paradoja: hay gente que está muriendo en paises como África y Asia por no disponer de la triteapia y en nuestro mundo «desarrollado», hay personas que no les importa infectarse ya que ellos si tendrán el acceso a los medicamentos, y además permiten que la enfermedad avance y siga cobrándose víctimas.




